Historia de una muerte anunciada
Energía. Vida. Espiritualidad.
Algunos dicen que nuestra vida se transita como carreteras, o bien que la vida misma es una especie de carretera. Tenemos un comienzo, salidas, bifurcaciones, enlaces, baches, repavimentaciones, y en los tramos más lejanos el asfalto se va poniendo más áspero, mas desgastado, hasta que se llega al final de ese camino. Ese, es el final de la vida misma.
Hay una canción del grupo de rock “La Renga” en donde uno de sus párrafos dice “Es que la muerte está tan segura de ganar, que nos da toda una vida de ventaja”
Hay gente que vive pre-ocupada por ese momento toda su vida sin ocuparse de su presente, de las cosas que la vida le brinda. Es cierto que desde que nacemos, en comparación con algún alimento que podemos comprar en la góndola del supermercado, tenemos fecha de finalización, lo aceptemos o no (aunque yo te recomendaré otras opciones) es así.
¿Es bueno estar pre-ocupado por ese momento? ¿Vale la pena gastar energías de la vida, pensando en la muerte?
Sin duda alguna, la muerte ha sido, y seguirá siendo por muchos años más, un tema de atención de pensadores, filósofos y metafísicos. La complicada entramada que tiene la muerte no es comparada a ninguna otra dificultad que pudiera ocurrirnos en la vida, ya que podríamos decir que casi cualquier cosa podría tener solución.
¿Entonces, vale la pena preocuparse por un tema, el cual no ha podido ser respondido por años?
¿Hay vida después de la muerte?
Todo dependerá de que “cuadro” religioso seas (musulmanes, católicos, ateos, protestantes, judíos o de ninguno), esto tiene mucho que ver.
Cada uno de ellos le da un razonamiento a la vida, y
Como bien dice Ari Paluch en su libro “El combustible espiritual”, empezado primero como bloque los jueves por la tarde en su programa radial, segmento que escucho desde el comienzo, la espiritualidad es más bien como la selección de las religiones. Uno puede ser Boca, River o San Lorenzo, pero cuando la selección juega, ya no importa de cuadro sos hincha, todos “hinchamos” para un solo lado. Eso es para mí
Quizás el ego, que se adueña de nuestra voz interior y que tanto mal nos hace, quiere que nos preocupemos por este tema. Ahora, ¿Probaste dominar el ego para callar las dudas y preocupaciones sobre la muerte? Es un ejercicio que no te demandará más que poder dominar tu “YO” interno, tu voz constante, esa voz en tu cabeza...en fin, tu ego.
Está bien sabido que quien domina el ego, vive en paz, armonía y amor. Ingredientes suficientes para pensar en el presente y disfrutarlo, en vez de estar pensando en el pasado o el futuro.
¿Será que estar pensando constantemente en la muerte es pensar constantemente en el futuro? y allí es donde tenemos que parar y preguntarnos...¿Estoy viviendo mi presente pensando en el futuro? o debo vivir y disfrutar mi presente y el futuro vendrá solo, como Dios lo disponga...no está en mis manos.
Volviendo al libro de Ari, nada es más viejo que el pasado y está más lejos que el futuro. Es por eso que vivir plenamente el presente te ayudará a disfrutar las pequeñas cosas que quizás hoy pasabas por alto. Un desayuno en familia, la cena con tu mujer e hijos, enseñar a andar en bici, bailar…tantas cosas que hacemos “Funcionalmente” y que si disfrutáramos y viviesemos mas nos preocuparíamos por el presente y ya no tanto por el futuro.
Quizás te diste cuenta que el comienzo de la historia va de lo oscuro a la luz, de lo negativo a lo positivo. Es así como deberías ver la vida después de haber leído estos párrafos. Es su misión.
Como ya habrás visto, el título de este libro, que estoy presentando en capítulos es “Historia de una muerte anunciada”, y un poco lo que hablamos al principio. La historia está escrita, difícilmente puedas hacer algo para modificarla y tenés una ventaja competitiva. Estas vivo!
En mi caso personal el pensamiento de la muerte (y la preocupación) me acompañó desde que tenía diez años. Hoy con más de treinta y empezando el sendero de la espiritualidad me doy cuenta que me preocupé en vano, me había ganado la mente por sobre el espiritu. La muerte para mi ya no es un final, sino la posibilidad de volver a mi estado principal, el espiritual. Hoy intento serlo, día a día y no es un trabajo fácil, (aunque creo que no hay nada difícil si uno lo desea con mente positiva).
La muerte de seres queridos por enfermedades terminales hizo que, quizás, recapacite sobre la espiritualidad, el ego, la mente y el presente, y no creo que esté mal, a cada uno le llega su momento de pensar al respecto. Algunos, con suerte, lo hacen de jóvenes, otros en cambio lo hacen cuando una enfermedad irreversible y terminal se presenta a los pies de
Quizás es por eso que desde que pienso en lo espiritual también he logrado comprender mejor el papel de la mujer en
He pasado noches sin dormir pensando en ¿Qué pasaría cuando mis padres mueran? ¿Cómo lo tomaría yo? ¿Lo podría superar? ¿Cuánto me afectaría?
Seguramente vos habrás pasado por situaciones similares, y es algo normal, pero ojo. Solo hay que entenderlo como normal cuando uno piensa a través del ego, la mente y el yo constante que nos habla. Nuevamente, estamos pensando más en las consecuencias y acciones del futuro, que en el divino presente.
La muerte de mi padre hace más de un año me enfrentó cara a cara con el momento mas temido. Ese que desde los diez años me quitaba el sueño, me hacía llorar y hasta pensar en porque estaba acá. Hice hasta lo que pensaba que no podría para tratar de sacarlo de una enfermedad terminal y fue en vano, y hasta presencié el momento en el que él se fue. La sensación de pérdida, creo, no se puede comparar con nada en ese momento. El vació interno, la falta de explicación “lógica” a la muerte de un ser querido cuando “no era aun su momento” no hay quien
A veces lo veo como algo que en su momento me hizo sufrir mucho, pero que también me ayudó a ver la vida de otra forma, a pensar en cual era mi motivo en la vida? Para que estaba acá? Cual es mi misión?
Creer en Dios, dicen, es creer en que existe el cielo en la tierra, es creer que no hay límites, es creer en una vida después de la vida.
Quizás la misión sea solo aprender, enseñar. Quizás este libro nunca vea la luz de una editorial, como quizás te este ayudando a vos en este momento.
Todos tenemos una misión en esta vida, venimos para algo. Somos elegidos por un poder supremo que, como un escalectrik, nos pone en la pista y nos ve circular. Quizás tu ego no te dejó verlo, ya que no le conviene, pero vos tenés libre albedrío y podrás manejarlo. Vos tenés el verdadero control del escalectrik.
No escuches a tu ego, y te darás cuenta de lo que te hablo. Cuando creemos que frente a una discusión debemos tener la última palabra, la verdad absoluta, el "que nos pidan perdón". Esa voz que te dice por ejemplo “Ah no, pero a quien te pensas que le estas hablando así, a mí nadie me dice que no...” esa misma voz, es la que te termina enfermando, enemistando, haciendo que te separes de tu pareja, tu socio. Quizás porque pensaste con el ego y no con el corazón que es de donde salen las decisiones mas oportunas, las mas francas y reales.
Las decisiones del corazón, en alguna medida, es pensar doblemente. Por un lado pensaste la respuesta, y por otro lado te fijaste que fuera de corazón y no del ego. Pensaste doble. La respuesta difícilmente esté mal o equivocada.
Pensar con el corazón entonces es pensar con amor. El amor que muestra
Hasta pronto y nos encontramos cuando presente la segunda parte...
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