Pensar que éramos tan jóvenes, niños. Soy un convencido que las relaciones se miden en intensidad, no en duración, y si bien la nuestra fue corta, podíamos decir que fue muy intensa... éramos un solo ser.
Nuestra unión me ha dejado una huella profunda, cicatriz que no se va fácilmente, justo en la mitad de mi ser. A ti no te pasó lo mismo... yo creo que directamente has muerto por mí.
En esos meses fuiste una parte vital de mi vida, fuiste indispensable, y nunca creí que hoy lo estaría reconociendo, pero somos así, valoramos lo que tenemos cuando lo perdemos.
Mis padres eran los que más ansiosos estaban por cortar nuestra relación, y lo lograron. De hecho mi padre fue quien dio el último golpe a lo nuestro, y más allá de eso, no le tengo rencor.
Hoy ya no te tengo, eres tan solo un recuerdo en fotos... imágenes lejanas de un pasado en el recuerdo.
Nunca más te he visto, no he tenido noticias tuyas desde entonces. Hoy te escribo a vos, mi cordón umbilical, mi huella de ombligo, centro de mi cuerpo... fuiste más importante de lo que muchos creen...
No hay comentarios:
Publicar un comentario