this is me

A veces me gusta escribir poco, otras mucho, tengo fotos, y tambien, aunque diferente recibo mails y hasta estoy en LinkedIn o simplemente buscame haciendo click acá que me encontrás.

2.1.12

Interblog: Celos

¡La puta madre! (piensa) otra vez se me hirvió el agua. Mientras se sumerge nuevamente en el ritual programado para todas las noches.

        Él, se baña tranquilo, enajenado…
        Lo había esperado todo el día para contarle las buenas noticias, pero él, como siempre llegó cansado. Así que no buscó peleas, tragó saliva, contó hasta doce y le ofreció sin vueltas que se relaje, que lo esperaba con el mate. El puso cara de nada y la miro como diciendo “es lo menos que podes hacer…”. Cada vez que él lo ponía esa cara le venía a la cabeza la cara de culo de su papá, y se preguntaba a sí misma si no se lo había buscado igualito, pensamiento que inmediatamente reprimía y dejaba de lado.
        Vuelve a poner la pava.

       
          Mientras prepara el mate, piensa en los primeros tiempos que pasaron juntos, en las primeras peleas, y en la última crisis, esa que tenía apenas meses de ser superada.
       De tanto andar recordando, le vino a la cabeza el día que lo descubrió con Mara. El estómago se le puso duro de solo pensarlo.
       Se prende un pucho, pero por más que quiere pensar en otra cosa su cabeza terca (como ella) no la deja. Y otra vez se le aparece la imagen del beso entre ellos, los cuerpos abrazados, el calor… y la bronca, esa bronca que la había lastimado tanto.
       El sonido del celular la devuelve a la realidad. Busca por todos lados y lo encuentra arriba de la mesa. Revisa, pero no tiene mensajes. El teléfono de él si. Por un segundo la embarga la duda de hacer o no lo que le parece, pero en fin, piensa, tengo derecho y le lee el mensaje.
“YA HABLÉ CON TU AMIGO. ESPERABA QUE TE DECIDIERAS. TE ESPERO MAÑANA EN MI DEPTO. TENEMOS POCO TIEMPO. BESOS. NATALIA”
      Una furia incontenible le corre por las venas. La respiración es cada vez más fuerte, y siente su propio latido que se le sube a la cabeza. En ese mismo momento él sale del baño.
- mi amor, me cambio rápido porque viene pablo a …- y se queda mudo mientras la ve a ella, con su cara de odio y el teléfono en la mano.
      Le grita que es una mierda, que  le gusta hacerla sufrir. Mientras lo putea recuerda las veces que su amiga le dijo que era una reverenda pelotuda, que él era un sorete que la iba a terminar cagando de nuevo. Que ya iba a cumplir 30 años, que no era una pendeja, que tenía que mandarlo a la mierda. Él intenta explicar algo que ella no escucha.
      Había imaginado muchas veces que volvía a pasar por esto pero nunca había pensado en qué haría. Le daba gracia pensar lo irónico que era que fuese él el que siempre la celaba con cualquiera, hasta con el propio Pablo. Las cosas que el repetía que iba a hacer si la encontraba con otro; las amenazas.
      La quiere abrazar. Ella le grita que la suelte y no la vuelva a tocar nunca más, que todavía no tiene idea de quien es ella o de lo que  puede hacer. Se puso tan nervioso que se reía y no entendía la situación.
      En la cocina la pava silba. Ella ya no llora. Se niega a quedar otra vez como una boluda. Deja la pava con agua hirviendo arriba de la mesa y se empieza a limpiar la cara, mientras él la sigue sin conseguir que lo mire.
      Le dice que se va a ir a dar una vuelta, que cuando vuelva no lo quiere ver, que se acuerde que la casa es de ella.
      El timbre suena dos veces y ambos se dan cuenta que es Pablo. Y los dos ponen cara de esperanza, como si esa llegada  fuese a poner fin a la pelea.
     Ella camina fría, agarra las llaves, la cartera y le abre la puerta.
     Antes de que medien palabras los mira con desprecio y sale.
     Un segundo después, vuelve.
-me olvidaba, acá no soy yo la única cornuda. Si no me crees preguntale a tu amigo Pablo que sabe bien lo que hablo. Decile que te cuente lo que hacíamos juntos cuando trabajabas hasta tarde…- disparó irónicamente y cerró la puerta de un golpe.
      Mientras se aleja lentamente, conforme con su mentira, victoriosa, altanera. Se escuchan los gritos, las puteadas y hasta pudo escuchar cuando él le vacia la pava de agua caliente en la cara a Pablo.
     Ella camina conforme. 



El ,trata de ayudar a Pablo que está en el piso tirado, envuelto en un horrible dolor y con la tarjeta de Natalia en la mano, la planificadora de eventos que había contratado en nombre de su amigo para agasajar a la novia en su cumpleaños.


Fuente: http://pechugaslocas.blogspot.com 

No hay comentarios:

Publicar un comentario