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4.4.12

De Ciccone a Cirigliano, una sociedad a todo o nada

No todas las sociedades son perfectas, mucho menos tienen el resultado esperado, y esto se agrava si una de las partes de la sociedad corresponde al Estado.

Esto es lo que ocurrió y le viene ocurriendo al gobierno de los Kirchner, hoy con Cristina y heredando parte de los arreglos de Néstor, los tratos entre el gobierno y privados para un fin determinado, es el común denominador.

La terrible catástrofe de once (y menciono a propósito Catástrofe, no para darle mayor grado de gravedad sino para diferenciarlo con “Accidente”, ya que este ultimo podría ser prevenido) no fue menos que una suma de hechos aberrantes que van desde coimas, hasta falta de atención del Estado como controlador, pasando por la no menos importante queja constante de la gente que día a día viajaba en los trenes que no sufrían ninguna mejora aparente. Esta sociedad entre Estado y Privado no fue terrible en términos financieros, sino que terminó con la vida de 51 personas, Familias destrozadas por una catástrofe que podría haber sido prevenida.

El haber salvado el Estado a la gráfica Ciccone no fue un hecho político casual, sino que estaba enmarcado en una “causa nacional” ya que la gráfica que quedaba como opción, luego de la quiebra de Ciccone, estaba ligada a intereses de Duhaldistas, y eso en el Kirchnerismo del “Nunca Menos” no era una opción, por eso el estado tomaría “cartas en el asunto” y que mejor que el Estado salve a la gráfica que llevaría adelante la impresión de billetes, y cuanto más gustoso sería si esta imprenta pertenecía a un íntimo amigo del elegido Vicepresidente de la Nación Amado Boudeu. Todo era redondo. Todo cerraba perfectamente, pero como en sociedades realizadas anteriormente “las cosas a veces fallan”, este no fue la ecepción. Nadie hubiese pensado que Boudeu estaría tan íntimamente ligado al salvataje de la gráfica, y claro, nadie hubiese pensado que todo eso saldría a la luz.

La sociedad entre Estado y Privado es posible, de hecho en países donde los controles son efectivos y los contratos se realizan mediante licitaciones públicas reales, hasta resulta un buen negocio para ambas partes, pero esta claro que en Argentina estamos lejos de eso, llegando a convertirse una utopía el solo hecho de pensarlo.

Es por esto que quien sea socio del Estado, no solo deberá acomodarse a los plazos y formas que este decida, sino que además (y sobre todo en épocas de elecciones) deberá funcionar como “recolector” de dinero para la caja de turno. Esto no es de ahora, tiene muchos años y gobiernos atrás pero alguno deberá acomodarlo en algún momento. Alguno deberá pensar en la gente, en las vidas que se pierden en el abandono que genera la falta de controles.

El voto de confianza del 53% que le dio la sociedad al actual gobierno convierte automáticamente a la sociedad en Socia del estado, pero nadie piensa en esto, salvo para vanagloriarse del mero porcentaje obtenido.

Que las próximas sociedades sean un “WIN-WIN” para que el Estado, los Privados y la Sociedad ganen, esa es la única forma de crecer y madurar como país.

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