No es que la bebida oficial
en Buenos Aires ahora vaya a ser el Mojito, ni que la costa de Mar del Plata se
parecerá a la Habana, o bien que por las calles porteñas se deje de bailar el
tango y se cambie por la Salsa.
Es que los Argentinos
estamos viviendo las limitaciones de un Gobierno que, en base a profundizar su
modelo, está generando una de las crisis auto realizadas más grande desde el
comienzo de la Era “K”.
Hoy ya se sabe que hay un
corralito cambiario. El Gobierno debe llenar sus arcas con todos los dólares
que circulen en el mercado. Todos. En base a esto, ninguno de nosotros puede
comprar ni 20 dólares, y son todos del Gobierno.
El cepo en cambio es mucho más
amplio. Ahora para adquirir cualquier tipo de moneda para realizar de un viaje,
es la AFIP la que decidirá cuantas monedas extranjeras necesitaremos para tal
fin. Si, un control absoluto. Ahora deberemos declarar desde y hasta cuando
viajaremos, dónde, con quien, con que paradas, hospedándonos dónde y demás información.
Con toda esa información la AFIP nos dirá cuanto
dinero nos permite cambiar y con eso deberemos viajar, ni más ni menos.
Ahora bien… que pasa con los que no tienen un lugar determinado y hacen “camino
al andar”?, bueno, eso no está claro aún, lo mas probable es que tengan que
mentirle un poquito a la AFIP para que tengan algo de efectivo y llegar a su
destino.
Pero las limitaciones del
Gobierno son mucho más amplias que lo expuesto. Si uno tuviese dinero y
quisiera comprarse algún equipo de Apple, hoy sería imposible, por lo que habría
que contar con un algún conocido que lo traiga de afuera, porque Guillermo
Moreno ha frenado todo ingreso de componentes electrónicos (entre tantos otros)
haciendo hincapié en la denominada “Sustitución de importaciones”.
Eso sí, los informes económicos
que muestran que en base a las restricciones cambiarias, el freno de la
importaciones, el alza en los costos laborales y tantas otras medidas tomadas
por el gobierno, la economía se ha desacelerado enormemente, seguramente estarán
errados, o bien deberán ser revisados.
Será que Buenos Aires se
querrá parecer más a la Habana o Venezuela que a Chile o Brasil? Será que
nuestros “aliados en la región” no son los más saludables para el desarrollo de
las instituciones democráticas? Todo dice que no, pero siempre debemos dejar
espacio para pensar que todo puede mejorar… habrá que ver hasta donde llega la
paciencia de la gente.

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