Es complicado poder hacer reflexiones en un país
dividido e intentar que, desde cualquiera de los dos extremos, no se “ensucie”
la percepción y la opinión. Ahora, mas allá de esto lo que sí se debe decir y
donde todos podemos coincidir es que esta en juego la libertad de expresarnos,
de decir lo que pensamos libremente, y de leer, ver ó escuchar las voces que
coincidan con nuestro punto de vista y que tienen “aire” en los medios.
Porque no
todos tienen un blog, revista, programa de TV o Radio para hacerse escuchar,
para mostrar su conformidad o disconformidad con lo que piensa, y se apoya en
sus interlocutores válidos para ello (periodistas o profesionales de la
comunicación).
Es por esto
que este 7D no esta en juego solamente el tema de la Ley de Medios. No esta en
juego las licencias de operar. No esta en juego un grupo o multimedio. Hay algo
un poco más allá… es la dictadura del discurso. Esa dictadura que no entiende
razones ni percepciones ajenas. Que no escucha a la gente y sus necesidades,
sino que “va por todo”. Es la dictadura del nuevo eje de poder: La
comunicación. Ya no hay oposición política, y esto fue rápidamente entendido
por el gobierno K desde sus comienzos, y de ahí que su apuesta cruza
directamente estos ejes (con aparato, presupuesto, estructura y mucho más).
Ya desde
otras épocas (más nefastas e incomparables como el Nazismo) la comunicación fue
el eje del discurso y la propaganda para llegar a la “masa” de gente. Hoy no es
diferente. La importancia subyacente que tiene la comunicación en función de un
“discurso” es trascendental, sino veamos el fenómeno “OBAMA” y su primer y
segunda campaña.
El tema es
que, no hay comunicación a largo plazo que oculte la “no gestión”. El discurso
cae en algún momento y allí no habrá más ruido. Solo silencio.
Esperemos
que el 7D llegue en paz, con la posibilidad de que todos seamos escuchados, mas
allá de nuestro color político u opinión. Esperemos que se respete la libertad
de pensar y la de prensa por igual.

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